Es una de las preguntas que más nos hacen al empezar a hablar de placas solares: “¿me pongo también batería?”. La respuesta honesta es que depende, y depende sobre todo de un dato muy concreto: cuándo consumes la electricidad en tu casa. En esta guía te explicamos cómo funciona esa relación, para que llegues al estudio con las preguntas correctas en vez de con una idea ya cerrada en un sentido o en otro.
Qué hace una batería en una instalación de autoconsumo
Cuando tus placas solares producen más electricidad de la que estás consumiendo en ese momento, esa energía sobrante tiene que ir a algún sitio. Sin batería, se vierte a la red eléctrica, y según las condiciones de tu contrato con la comercializadora, puede compensarse en la factura mediante el mecanismo de compensación de excedentes. Con batería, en cambio, ese excedente se guarda en casa para usarlo tú más tarde, cuando el sol ya no produce: por la noche, al atardecer o en un día nublado.
Dicho de otra forma: la batería no genera electricidad, solo decide cuándo usas la que ya has producido. Por eso su utilidad depende por completo de cuándo gastas tú esa electricidad.
El factor que más pesa: tu curva de consumo
Imagina dos viviendas con la misma instalación solar, el mismo tejado y la misma orientación.
En la primera vive alguien que teletrabaja, con el ordenador, la nevera, la lavadora y puede que el aire acondicionado funcionando durante el día. Esa casa consume buena parte de la electricidad justo cuando las placas están produciendo. Aquí, gran parte del autoconsumo ya ocurre en directo, sin pasar por ninguna batería, así que añadir una aporta menos margen de mejora.
En la segunda vive una familia que pasa el día fuera y vuelve a casa al final de la tarde: cena, lavadora por la noche, calefacción o aire acondicionado en las horas en las que ya no hay sol. En este caso, durante el día la vivienda consume poco y gran parte de la producción solar se iría a la red sin aprovecharse en casa. Aquí es donde una batería tiene más sentido: guarda esa producción diurna “sobrante” para usarla justo en las horas en las que la vivienda sí consume.
No hay una respuesta universal: hay una curva de consumo detrás de cada vivienda, y es lo primero que miramos antes de proponer batería sí o no.
La alternativa siempre disponible: la compensación de excedentes
Sin batería, la electricidad que no consumes se vierte a la red, y dependiendo del contrato que tengas con tu comercializadora, ese excedente puede compensarse en la factura según el precio y las condiciones que fije ese contrato. Es un mecanismo que ya existe para todas las instalaciones de autoconsumo con excedentes, con o sin batería, y es la razón por la que en viviendas con consumo diurno alto a veces no compensa añadir el coste extra de una batería: una parte importante de la producción ya se está aprovechando en directo, y el resto se compensa igualmente en la factura.
Otros motivos para querer batería, más allá del ahorro
El ahorro por aprovechar mejor la producción no es la única razón por la que alguien quiere batería. Hay dos más que conviene tener en cuenta:
- Autonomía ante cortes de suministro. Algunos equipos de batería incluyen una función de respaldo que mantiene cargados ciertos circuitos de la casa si se va la luz. No todos los equipos ni todas las instalaciones la incluyen por defecto: si te interesa esta función, es algo que hay que pedir expresamente al dimensionar el proyecto.
- Espacio e inversión inicial. Añadir batería requiere espacio físico para el equipo y aumenta el presupuesto de la instalación. Es una decisión que también depende de cuánto margen tengas en el proyecto inicial, no solo de si “compensa” en términos de consumo.
Cómo lo estudiamos en AERVIK
Antes de proponerte batería, miramos tu consumo real: tus facturas y, si tu distribuidora te da acceso al detalle horario, la curva de consumo hora a hora. Con eso podemos estimar qué parte de la producción solar se aprovecharía en directo y qué parte se quedaría sin usar en casa sin batería. No añadimos la batería “por sistema” a cada propuesta: la incluimos cuando tu curva de consumo indica que de verdad va a aportar algo, y te lo explicamos con tu caso concreto, no con una regla general.
Si todavía no lo tienes claro, también puedes empezar solo con placas solares y valorar la batería más adelante, si la instalación se deja prevista para ello. Y si antes quieres hacerte una idea de qué mueve el precio de toda la instalación, incluida la batería, tenemos otra guía sobre cuánto cuestan las placas solares en un chalet.