Suelo radiante para obra nueva y reformas, ideal con aerotermia.
- Calor uniforme sin radiadores
- Baja temperatura de trabajo: el mejor aliado de la aerotermia
- Control por zonas con termostatos
El suelo radiante calienta mediante tubos de agua templada bajo el pavimento. El calor se reparte de forma uniforme por toda la estancia, de abajo hacia arriba, sin radiadores ocupando pared ni puntos calientes cerca del emisor y fríos lejos de él. El circuito se divide en varias zonas, cada una con su propio colector y termostato, de modo que puedes calentar el salón sin tener encendidas las habitaciones que no usas a esa hora.
Por qué combina especialmente bien con aerotermia
El suelo radiante trabaja con agua a una temperatura mucho más baja que un radiador convencional: a un radiador normalmente hay que mandarle agua bastante caliente para que caliente la habitación, mientras que un suelo radiante calienta la misma estancia con agua templada, porque reparte el calor sobre toda la superficie del suelo en vez de concentrarlo en un punto. Esa diferencia importa especialmente si el generador de calor es una bomba de calor aerotérmica: cuanto menos tenga que subir la temperatura del agua, mejor rendimiento da, porque le cuesta menos electricidad entregar esos grados. Por eso el suelo radiante y la aerotermia son una pareja habitual tanto en obra nueva como en reformas integrales: no es obligatorio instalarlos juntos, pero cuando se hace, cada uno saca más partido del otro.
Esto no quiere decir que el suelo radiante no funcione con una caldera de gas: funciona perfectamente y también reparte mejor el calor que los radiadores. La diferencia de rendimiento con la temperatura de trabajo es más relevante cuando el generador es una bomba de calor.
Obra nueva frente a reforma
En una vivienda en construcción, instalar suelo radiante es sencillo porque se integra en el proceso general de la obra: se coloca el aislante, se tiende la tubería, se vierte la capa de mortero y luego el pavimento, todo dentro del calendario ya previsto.
En una vivienda ya construida y habitada es distinto. Para instalar suelo radiante “de toda la vida” hay que levantar el pavimento existente hasta llegar a la base, tender el circuito y volver a solar, lo que implica una obra considerable: hay que vaciar la estancia, contar con los días de secado del mortero y prever dónde vive la casa mientras tanto. Existen también sistemas de suelo radiante de bajo espesor, pensados para reformas, que reducen la altura que hay que ganar y la envergadura de la obra, aunque no siempre son viables según el pavimento final que quieras poner y la altura libre de la vivienda. En la visita revisamos la altura disponible, el tipo de pavimento actual y futuro, y te decimos con sinceridad si en tu caso compensa una reforma de este tipo o si tiene más sentido mejorar la calefacción por otra vía, por ejemplo cambiando el generador sin tocar los emisores.
Para qué tipo de vivienda de Majadahonda tiene más sentido
En un chalet o vivienda unifamiliar en obra nueva o en una reforma integral, el suelo radiante suele encajar sin complicaciones añadidas, porque de todas formas va a haber obra de albañilería. En un adosado con reforma parcial, depende de qué estancias quieras renovar: es habitual plantearlo en una reforma de planta baja o de baño, por ejemplo, y dejar el resto de la vivienda con su sistema actual. En un piso, la obra es más delicada porque afecta a la estructura del edificio y a los vecinos (ruido, acceso, posibles permisos de la comunidad), así que ahí es todavía más importante valorar primero si el sistema de bajo espesor es viable antes de plantear una obra completa.
Garantías y mantenimiento
Las garantías de los materiales (tubería, colectores, termostatos) las marca cada fabricante, y la garantía de la instalación la fijamos en el presupuesto por escrito, así que no es algo que dejemos en el aire: lo tienes por escrito antes de empezar. El circuito enterrado bajo el suelo apenas necesita mantenimiento propio porque no tiene partes móviles ni se desgasta con el uso normal; lo que sí conviene revisar periódicamente son los colectores (purgado de aire, presión del circuito) y, sobre todo, el equipo que calienta el agua, sea caldera o bomba de calor, que tiene su propio calendario de revisión. Si quieres que te llevemos ese mantenimiento, lo hacemos desde nuestro servicio de mantenimiento y reparación.
Precio
No dejamos aquí una cifra cerrada porque no sería honesto: el coste de un suelo radiante depende de los metros cuadrados a instalar, de si es obra nueva o reforma (y dentro de reforma, del tipo de obra que haga falta), y del generador de calor que lo alimente. Por eso hacemos un estudio de tu vivienda y te damos un presupuesto por escrito con el desglose, en vez de un número genérico que luego no se corresponda con tu caso.
Ayudas
El suelo radiante en sí no suele tener una línea de ayuda propia, pero si lo instalas junto a una aerotermia nueva, esa parte del proyecto puede entrar dentro de convocatorias de ayudas a energías renovables vigentes en cada momento, tanto municipales como autonómicas o estatales. No damos aquí un porcentaje porque cambia de convocatoria a convocatoria: si quieres verlo con detalle, puedes consultar nuestra guía de ayudas para placas solares en Majadahonda, que explica el mismo mecanismo de comprobación aunque esté centrada en solar.
Si ya tienes o planeas placas solares, la bomba de calor con suelo radiante es una buena forma de aprovechar la producción en las horas de sol, porque puedes programar la calefacción para que trabaje más cuando el tejado está produciendo.
Cómo lo hacemos
Replanteo
Revisamos altura útil, tipo de pavimento y zonas a calefactar.
Instalación de circuitos
Tendemos tubería, conectamos colectores y probamos presión.
Puesta en marcha
Regulamos y programamos el sistema.